
En 2003, viendo dibujos infantiles, Esther Schulvens empieza a imaginar personajes llenos de humor con formas y proporciones extrañas. De fieltro, esponja o algodón, estos simpáticos doudous de vivos colores acompañan a los niños a lo largo de todo el día. ¡Idílico y encantador, dos adjetivos que definen el mundo de Esthex!